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sábado, 8 de março de 2008

Carta de Vicenta Lorca a Federico


Granada, 28 de octubre de 1920

Queridísimo hijo:He pasado estos días malos ratos porque, según decías en la tuya, habías pasado mal viaje y al mismo tiempo D. Antonio nos escribió y nos decía que habías estado de purga. Todo esto me ha hecho creer que habías tenido unos días de trastornos de estómago y quizá hasta fiebre. Por eso [quiero] que me digas si estás bien del todo aunque supongo que sí cuando tienes ganas de comuniquerías.
Me parece muy bien que no hayas tomado más que dos asignaturas para que seriamente cumplas con ellas y no descuides tu Literatura que para mí tiene más importancia que todas las carreras, o, mejor dicho, ésa es la carrera por excelencia para ti y para mí. Papá se marchó a Lújar el 27 y estará diez o doce días, así que debes escribirle para que sepa de ti directamente.
Te mandaré el dinero para los libros y que te sirvan bastante. Paquito te escribirá mañana y también la niña, que ahora está bien y con bastante apetito. Yo también estoy buena y tu carta me ha causado una gran alegría. Que sigas escribiendo con la misma frecuencia y contándonos todo lo que hagas. Las fotos que las mandes y que te diviertas alternando con el trabajo. Eso me gusta a mí porque estás en la edad y de todo quiere Dios un poco y mucho más cuando es de buena manera.
Dale cariñosos recuerdos a los amigos de esa y que nos alegramos mucho de que estén bien. Recíbelos tú de toda la familia, besos de tus hermanos y sabes que te quiere muchísimo y te abraza tu madre.

Vicenta

Carta de Vicenta Lorca ao seu filho, o poeta Federico García Lorca. Vicenta foi a primeira leitora dele e também quem mais força deu para ele se dedicar à literatura. Está explícito no fragmento que diz "...não descuides a tua literatura que para mim tem mais importáncia que todas as carreiras".
A foto, onde a imagem do poeta aparece no espelho, é do mesmo ano.

domingo, 29 de julho de 2007

A rua do buraco na meia


Yo conozco una calle que hay en cualquier ciudad
y la mujer que amo con una boina azul.
Yo conozco la música de un barracón de feria
barquitos en botellas y humo en el horizonte.

Yo conozco una calle que hay en cualquier ciudad,
ni los labios sesgados sobre un viejo cantar
ni el afiche apagado del grotesco armazón
telaraña del mundo para mi corazón.

Ni las luces que siempre se van con otros hombres
de rodillas desnudas y de brazos tendidos.
Tenía unos pocos sueños iguales a los sueños
que acarician de noche a los niños dormidos.

Tenía el resplandor de una felicidad
y veía mi rostro fijado en las vidrieras
y en un lugar del mundo era el hombre feliz.

¿Conoce usted paisajes pintados en los vidrios?
¿Y muñecos de trapo con alegres bonetes?
¿Y soldaditos juntos marchando en la mañana
y carros de verdura con colores alegres?

Yo conozco una calle de una ciudad cualquiera
y mi alma tan lejana y tan cerca de mí
y riendo de la muerte y de la suerte
y feliz como una rama de viento en primavera.

El ciego está cantando. Te digo: ¡Amo la guerra!

Esto es simple, querida, como el globo de luz
del hotel en que vives. Yo subo la escalera
y la música viene a mi lado, la música.
Los dos somos gitanos de una troupe vagabunda,
alegres en lo alto de una calle cualquiera.

Alegres las campanas con una nueva voz.
Tú crees todavía en la revolución
y por el agujero que coses en tu media
sale el sol y se llena todo el cuarto de luz.

Yo conozco una calle que hay en cualquier ciudad,
una calle que nadie conoce ni transita.
Sólo yo voy por ella con mi dolor desnudo,
sólo con el recuerdo de una mujer querida.

Está en un puerto. ¿Un puerto?
Yo he conocido un puerto.
Decir, yo he conocido, es decir:
Algo ha muerto.

La calle del agujero en la media, de Raúl Gonzalez Tuñón
Poeta que convivia com malandros, putas e artistas do circo, que dividia mesa nos cafés de Madri e Paris com García Lorca e Neruda, que era filiado ao partido comunista quando isso era muito perigoso, que gostava, como Bacon, de contemplar o mundo