Mostrando postagens com marcador Raúl González Tuñón. Mostrar todas as postagens
Mostrando postagens com marcador Raúl González Tuñón. Mostrar todas as postagens

quarta-feira, 9 de abril de 2008

Frank Brown



Frank Brown.
Duende de Buenos Aires y dueño de las risas de mi
generación.
Yo que he probado tus chocolatines
y que te he visto por los trapecios y los trampolines
dibujando desafíos pirotécnicos
carcajadas elásticas
y pirueteos técnicos.
Rey de las Cabriolas fantásticas,
yo te digo que has sido mi Padre-nuestro,
mi mejor libro y mejor maestro
y clown
de mis primeras emociones plásticas.
Frank Brown, mi querido gnomo Frank Brown.
-¡Salud, domadores! ¡Qué tal bailarinas! ¡Adiós Tony!
El circo es el mayor espectáculo.
La sangre del circo es el Old Tom Gin.
Yo quisiera tener en un circo un cenáculo
ambulante como John o como Anthony.
¡Viva la malla! ¡Viva el trompo! ¡Viva el carmín!
¡Viva el Old Tom Gin!
y la cabaña del Tío Tom
y la gloriosa vejez de San Frank Brown
mi maestro y clown.

A los veteranos del circo (fragmento), de Raúl González Tuñón

Nasceu na mais que inglesa Brighton e aos doze anos começou a trabalhar no circo. Como os artistas da época, que tinham o coração dividido entre a arte e a aventura, chegou a Buenos Aires em 1844. E por aqui ficou. A popularidade do clown foi enorme. As crianças abriam os braços para receber as balas e chocolates que Frank costumava jogar. Mas até os adultos iam assistir seu show. Trabalhou no circo Hippodrome, que ficava na esquina das atuais Corrientes com a Carlos Pellegrini, bem onde agora está o famoso obelisco.
Erudito que recitava Shakespeare de cor, casou com Rosita, também artista de circo, e viveu até seu último dia numa casa do bairro de Colegiales. Morreu em 9 de abril de 1943. Sempre foi e sempre será o referente principal de todos os palhaços desse canto do mundo.
O maravilhoso poema do González Tuñón é também uma homenagem a todos os artistas do circo.

quarta-feira, 10 de outubro de 2007

El Tata


Depois de morar trinta anos em Paris, o cantor e compositor de tangos Tata Cedrón voltou a Buenos Aires há dois anos. El Tata tem musicado poemas de Raúl González Tuñón, César Vallejo, Juan Gelman e outros poetas que pela sua métrica pareciam impossíveis de musicar.

Foto de Martín Arias

domingo, 29 de julho de 2007

A rua do buraco na meia


Yo conozco una calle que hay en cualquier ciudad
y la mujer que amo con una boina azul.
Yo conozco la música de un barracón de feria
barquitos en botellas y humo en el horizonte.

Yo conozco una calle que hay en cualquier ciudad,
ni los labios sesgados sobre un viejo cantar
ni el afiche apagado del grotesco armazón
telaraña del mundo para mi corazón.

Ni las luces que siempre se van con otros hombres
de rodillas desnudas y de brazos tendidos.
Tenía unos pocos sueños iguales a los sueños
que acarician de noche a los niños dormidos.

Tenía el resplandor de una felicidad
y veía mi rostro fijado en las vidrieras
y en un lugar del mundo era el hombre feliz.

¿Conoce usted paisajes pintados en los vidrios?
¿Y muñecos de trapo con alegres bonetes?
¿Y soldaditos juntos marchando en la mañana
y carros de verdura con colores alegres?

Yo conozco una calle de una ciudad cualquiera
y mi alma tan lejana y tan cerca de mí
y riendo de la muerte y de la suerte
y feliz como una rama de viento en primavera.

El ciego está cantando. Te digo: ¡Amo la guerra!

Esto es simple, querida, como el globo de luz
del hotel en que vives. Yo subo la escalera
y la música viene a mi lado, la música.
Los dos somos gitanos de una troupe vagabunda,
alegres en lo alto de una calle cualquiera.

Alegres las campanas con una nueva voz.
Tú crees todavía en la revolución
y por el agujero que coses en tu media
sale el sol y se llena todo el cuarto de luz.

Yo conozco una calle que hay en cualquier ciudad,
una calle que nadie conoce ni transita.
Sólo yo voy por ella con mi dolor desnudo,
sólo con el recuerdo de una mujer querida.

Está en un puerto. ¿Un puerto?
Yo he conocido un puerto.
Decir, yo he conocido, es decir:
Algo ha muerto.

La calle del agujero en la media, de Raúl Gonzalez Tuñón
Poeta que convivia com malandros, putas e artistas do circo, que dividia mesa nos cafés de Madri e Paris com García Lorca e Neruda, que era filiado ao partido comunista quando isso era muito perigoso, que gostava, como Bacon, de contemplar o mundo